En Bacalar, uno de los plantíos de cacao más grande del mundo

Escrito por Índice Politíco en . Publicado en Nacional

 

Francisco Salgado F., especial para Quadratín México

Fotografía: Gabriela Alarcón

BACALAR, QR., 17 deseptiembre (Quadratín México).- El cacao, utilizado para producir la bebida prehispánica xocolatl, uno de los productos mexicanos más finos, exquisitos y apreciados en el mundo, regresa a tierras mayas, el lu­gar de origen de donde salió para deleitar lo mismo a reyes que a plebeyos.

Retorna por medio de un ambicioso proyecto entre ejidatarios de Bacalar y visionarios empresarios de Maya Biosana, encabezados por Jim Walsh y Víctor Manzanilla, quienes han puesto en marcha uno de los plantíos de cacao orgánico criollo más grande del mundo en la zona selvática de Quintana Roo, con el aval de la Procuraduría Agraria que encabeza Rocendo González Patiño.

El proyecto genera ya múltiples empleos y grandes beneficios económicos y sociales a los habitantes del núcleo agrario Los Divorciados, pueblo que se fundó a partir de un antiguo campamento chiclero en donde convivían toda clase de aventureros y que debe su nombre a una tortuosa y apasionante historia de amor, digna de un guión cinematográfico.

El pueblo y los ejidatarios mayas que participan en este novedoso acuerdo de aso­ciación económica, junto con los terrenos en donde quedará instalado el plantío, se encuentran enclavados en plena selva, cerca de la bellísima laguna de Bacalar, la famosa laguna de los siete colores, en el curso de la carretera libre que va de Mérida, Yucatán, a Chetumal, Quintana Roo.

Los inversionistas destinaron 200 millones de pesos y comenzó el desmonte de 50 hectáreas de selva que aportaron los ejidatarios, las cuales fueron regeneradas y enriquecidas mediante composta traída especialmente de los bosques de Durango y que contiene los nutrientes esenciales para mejorar genéticamente a las plantas de cacao.

Para arrancar este plan de trabajo fueron contratados 60 trabajadores de la pobla­ción, incluyendo a mujeres, a quienes se les asignó un salario de 130 pesos por jornada de ocho horas de trabajo y Seguro Social, lo cual constituye para ellas y ellos todo un acontecimiento, pues comprobaron que era una realidad lo que les habían prometido.

En los viveros, las mujeres encargadas de los germinados lucen felices de sentirse útiles y ser parte de este proyecto. El primer modelo de plantación se puso en marcha en esas 50 hectáreas y poco a poco han sumado trabajadores y terrenos.

Jim Walsh, empresario estadounidense del chocolate, reconocido mundialmente por la calidad de sus productos derivados del cacao, resume su apuesta por el proyecto. –Quintana Roo tiene un clima perfecto, abundancia de agua subterránea, la zona sur es accesible, la tierra para la plantación está disponible, se cuenta con mucha gente para trabajar y son personas muy amigables.

El acuerdo de agronegocio entre ejidatarios y empresarios fue promovido y avalado por la Procuraduría Agraria, cuyos visitadores mantienen una cercana comunicación con los mayas de la región, pues si bien la primera etapa comenzó en Los Divorciados, lo gran­de que será la plantación en pocos años beneficiará a los habitantes de 12 comunidades cercanas y dará empleo directo a 2,000 personas, eso sin contar a quienes desarrollen proyectos paralelos a la plantación, como proveedores de agua, comida y habitación.

Renato Ucan Hau, presidente del Consejo de Vigilancia del Comisariado Ejidal, cami­na entre los viveros en donde germinan las pequeñas plantitas de cacao. Saluda con mucha familiaridad a sus vecinas y vecinos, pues todos son habitantes de la misma comunidad, y comenta que están muy contentos porque ya tienen trabajo. Dice que confían mucho en la Procuraduría Agraria, pues ha estado pendiente de todas las negociaciones y los visitadores los asesoran en todos los trámites que se han llevado a cabo.

–Las familias están felices -comenta Renato con una amplia sonrisa- adelanta que también se irá a trabajar al campo de cacao y dejará de vender sus productos en los pue­blos, pues es más seguro estar empleado en la nueva compañía con todos los beneficios, de la cual además es socio por ser ejidatario.

Con una voz llena de emoción, Justo Xijum Tun, presidente del Comisariado Ejidal, platica que el ejido de Los Divorciados, en donde habitan alrededor de 1,800 personas, se encuentra a 112 kilómetros de Chetumal, capital del estado, en la carretera libre a Mérida. Son dueños de 12,000 hectáreas de selva de las cuales sólo 2,000 serán utilizadas para instalar el plantío de cacao orgánico criollo más grande del mundo.

La propiedad pertenece a 180 ejidatarios y a quienes aceptaron participar en el proyecto, se les asignaron 40 hectáreas de terrenos
de uso común y reciben una renta anual de 500 pesos por hectárea. Una vez que la tierra comience a producir el preciado grano, recibirán además 3% de las ganancias brutas que ahí se generen. Aunado a esto, tienen prioridad para acceder a los empleos que requiera la plantación, lo mismo que sus hijos y sus familiares. Todo esto consigna el contrato de usufructo que se firmó entre empre­sarios y campesinos y que tiene una vigencia de 30 años.

La primera cosecha de este preciado tesoro natural se espera para mediados de 2014 y la gran producción de 6,000 toneladas anuales de cacao se estima para 2020. El ingeniero Noé Arenas, egresado de la unam, que está a cargo de la plantación, comenta que Maya Biosana prevé que para 2017 estén plantados 4 millones de árboles de cacao orgánico criollo en 2,000 hectáreas.

La puesta en marcha de este proyecto cumple con los objetivos que plantea el pro­grama fipp de la Procuraduría Agraria, que busca generar beneficios sociales, tales como el mejoramiento de carreteras, instalación de agua potable, salud y educación, además de que se ofrezcan alternativas de desarrollo paralelas y se frene así la migración que en años recientes aum

entó en la región, sobre todo hacia Cancún y Mérida, y hacia eua.

A mucha gente causa extrañeza que se haya comenzado a sembrar cacao en la zona maya de Quintana Roo, pues generalmente se le ubica en los estados de Chiapas, Tabasco, Veracruz y Oaxaca. Sin embargo, Noé Arenas expone que podría decirse que el cacao es originario de la región maya de la Península de Yucatán.


Hay pruebas documentales y vestigios de que los emperadores mayas ya disfrutaban de una energética bebida preparada a base de cacao y la ofrecían a sus invitados, además servía como moneda ya que con granos de cacao los mayas pagaban tributo a los aztecas.Existen en la zona selvática árboles de cacao con más de 200 años de edad, por lo que a nadie debe extrañar que regrese la planta a sus orígenes. De aquí habría salido para el mundo, pues ahora se cultiva en grandes extensiones selváticas del centro y sur de América, principalmente en Perú, Venezuela, Ecuador y Brasil. En la actualidad el pri­mer lugar mundial en producción de este fruto lo tienen países del continente africano. México se ubica aproximadamente en el décimo lugar.

El árbol de cacao es una planta de tipo tropical que crece en climas cálidos y húme­dos. Por lo general es un árbol pequeño, entre cuatro y ocho metros de alto. La madera es de color claro, casi blanco, y la corteza es delgada, de color café.

El cacao pertenece al género Theobroma que en griego significa Alimento de los dioses. La región de Los Divorciados fue escogida por que después de dos años de estu­dios e investigaciones se encontraron las condiciones ideales de clima y suelo, además reúne todos los requerimientos para el crecimiento sano de la planta. Maya Biosana prevé el uso de tecnología internacional para el cultivo y cosecha del cacao; sistema del cultivo orgánico; plantación y gestión intensivas, y riego de tem­poral computarizado por micro-aspersión, que posibilitará el control de enfermedades y plagas. Los expertos indican que el plantío se desarrollará con árboles genéticamente “superiores”. Se creará un jardín botánico para conservación, estudio y divulgación de plantas endémicas de la región. También habrá capacitación técnica y tecnológica para apoyar a productores independientes de cacao.

Desde 2009 se dieron las primeras reuniones entre empresarios y ejidatarios con la presencia de los visitadores de la Procuraduría Agraria como mediadores y garantes de que fuera un proceso legal, justo y benéfico para ambas partes. Fueron necesarias 29 reuniones con los ejidatarios para explicarles cuáles eran sus mejores opciones y que entendieran que vender y deshacerse de sus tierras no era lo mejor, comenta el delegado de la Procuraduría Agraria, Gustavo López.

Recuerda que también fue necesario reunirse con los empresarios y acercarlos a los campesinos, pues la visión de unos y otros era, en principio, totalmente distinta. Para empezar, no todos los habitantes de Los Divorciados hablan español, la mayoría se comunican en maya.

Si bien durante los primeros cuatro años no habrá utilidades, los campesinos reci­ben la renta por sus terrenos. A partir del quinto año, recibirán 3% de las ganancias, ade­más de su renta y el empleo que tienen asegurado para ellos o algunos de sus familiares.

En cifras cerradas, se estima que en los 30 años que dure el primer contrato, los 18 ejidatarios tendrán ingresos por 56 millones de pesos, por lo que el reto a seguir es enseñarles a ahorrar y gastar bien ese dinero.

Ahora se vislumbra que brindar un mejor servicio de educación es uno de los principales puntos a seguir, para ellos y sus hijos, mediante cursos de computación, Internet y formación empresarial para que puedan desarrollar proyectos paralelos a la plantación.

Sin duda se está contribuyendo a integrar al desarrollo a muchas personas de Los Divorciados. Mediante el programa fipp se contribuye a sacarlos del atraso, confirma Gustavo López, además retoma y señala que después de todo se están aplicando los tres criterios empresariales: generar utilidades, formar empleados y retribuir a la so­ciedad lo que se logra.

Gustavo López, adelanta la creación de la Fundación Biosana que desarrollará pro­gramas sociales para prevenir, por ejemplo, el alcoholismo e incrementar el índice de bienestar de la población. Educación, deportes, administración de sus recursos, mejorar los caminos, construir guarderías para las madres trabajadoras, impulsar carreras profe­sionales entre los jóvenes, son entre otros, los principales puntos en los que trabajará la Fundación. Se trata de que el desarrollo económico vaya de la mano de un mejor nivel de desarrollo social.

La región escogida para cultivar cacao se encuentra en el municipio de Bacalar, fun­dado el 2 de febrero de 2011, y donde está la famosa laguna de los siete colores, cons­tituida por siete cenotes. Tiene una extensión aproximada de 42 kilómetros de largo por dos de ancho. Su entorno es de una selva mediana en donde crecen especies como el chicozapote, ramón, guayabillo, siricote, palo de tinte, chicle, cedro y caoba. Su fauna consiste en manatí, tepezcuintle, jabalí, venado cola blanca, nutria, tigrillo y jaguar.

Renato Ucan Hau, quien preside el Consejo de Vigilancia, cuenta que el ejido se llama Los Divorciados porque antiguamente el poblado fue un campamento chiclero y maderero. Hasta ahí llegaban todo tipo de aventureros, prófugos de la justicia y ex-convictos, muchos de ellos acompañados de sus esposas quienes servían de cocineras a los trabajadores.

Muchos iban en pareja y decían que eran marido y mujer, pero al poco tiempo, las mujeres ya andaban con otros y los hombres con otras, y por eso es que se le puso Los Divorciados.

Si volvemos un poco a la historia, la palabra maya con la que se designaba al grano “cacau” derivaba de la voz antigua “chacahuaa”. Actualmente, los descendientes mayas lo nombran “chucua”; con ellas se elaboraba el “xocolatl” una bebida de fuerte sabor que producía gran energía y vitalidad.

Durante los años de La Conquista, la bebida del Xocoatl Azteca era apreciada no sólo por su sabor, sino por su valor estimulante.

Como tal, en una de sus cartas, Hernán Cortés se la describió a Carlos V asegu­rando que bastaba con una taza de esa bebida indígena para sostener las fuerzas de un soldado durante todo un día de marcha. Los nobles mexicanos hacían cocer el cacao con agua y para endulzarlo le agregaban miel silvestre o jugo dulce de arce, aromatizándolo con un poco de vainilla.

El cacao y su principal derivado, el chocolate, son parte de nuestra raíces, y como tales las debemos preservar y difundir, como dice Noé Arenas, quien se quedó aque­lla tarde de otoño de 2011 vigilando su vivero y, con la mirada perdida en la lejanía, pensando en la siembra de cuatro millones de arbolitos para crear el plantío de cacao orgánico más grande del mundo y regresar este fruto a sus orígenes mayas.

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